Paralelismos

Vivimos tan enajenados que nos cuesta detenernos y salir de nosotros mismos para observar y atender a lo que nos rodea.

Así como la reflexión de: “a la vez que alguien muere en el mundo, alguien nace”, me encontré desayunando después de hacer un preocupacional a tan solo dos mesas de quien desayunaba transcribiendo su telegrama ley de renuncia. Se la veía contenta, calma. Desayunaba, pensaba, transcribía. Yo la veía pero estoy casi segura de que ella no a mi.

En la calle fría, ni bien salí de mi examen, busqué recuerdos en mi memoria, la zona me era conocida.

Pasé por la puerta del Barolo que ahora se veía pequeño.

*

Hace nada más que tres meses había estado merendando en el Tortoni con alguien especial con motivo de mi cumpleaños.

Hace cinco años, me pasaba horas largas en este mismo café -bastante poco luminoso para mi actual gusto- resumiendo una materia difícil de superar, a unas cuadras de donde iba a entrenar. Me causó gracia encontrarlo todavía abierto y me costó encontrarlo ya que venía de memoria.

Recuerdo que me sentía muy bien al irme de acá.

Hace diez años, había trabajado en una farmacia durante unos meses. Recuerdo con detalle el circuito de tren y subte y todas las peripecias para llegar a las 8 a.m. a Avenida de Mayo.

*

Y así, ahora, me voy. Y vuelvo al ahora. Mi compañera de salón ya se fue y los pendientes son varios.

¡Que la vida no te pase por delante sin agarrarla!

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